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EL DILUVIO UNIVERSAL EN LA ICONOGRAFÍA HINDUISTA Y CRISTIANA

22/09/2023 Por Sara Resa

En numerosas culturas antiguas existió la común creencia de una devastadora catástrofe que arrasó la tierra en forma de diluvio. Este cataclismo, supuso un nuevo comienzo para la humanidad y la renovación del ciclo natural de vida. El cristianismo y el hinduismo, recogieron este fenómeno en sus textos sagrados, plasmando en las artes plásticas distintos episodios de esta historia. En este artículo de qué curioso… vamos a conocer qué hay de verdad y de mito en el Diluvio Universal, para, a continuación, exponer la versión hinduista y cristiana del mismo. Terminaremos analizando y comparando la iconografía empleada por ambas creencias en sus representaciones plásticas.

EL DILUVIO UNIVERSAL

El Diluvio Universal fue un supuesto fenómeno según el cual la tierra se anegó por copiosas lluvias continuadas en el tiempo. Numerosas culturas antiguas recogieron esta supuesta catástrofe en textos escritos, lo que llevó a algunos investigadores a afirmar la veracidad del suceso. Sin embargo, la inexistencia de pruebas científicas que lo confirmen, y la incongruencia entre las fechas aportadas por los distintos textos, sitúa el Diluvio Universal en la esfera del mito, o más bien, del mitema. Un mitema que ha llevado a autores como Joseph Campbell a sostener la existencia de una unidad de raza humana, no solamente en el aspecto biológico sino también en el espiritual.

El Diluvio de Kung Kung en China, el gran diluvio de las tribus cazadoras en Norteamérica, el provocado por Zeus en la mitología griega y el enviado por la diosa Chalchiuhtlicue durante la última edad prehistórica de la cultura mexica, son solo algunos casos que recogen este episodio que marca una línea divisoria en la historia de la humanidad. En este artículo, nos vamos a centrar en la narración cristiana e hinduista, creencias que han desarrollado una rica representación del episodio en las artes plásticas y que, además, sorprenden en ocasiones por sus concomitancias narrativas.

CHALCHIUHTLICUE DILUVIO
Representación del Diluvio enviado por la diosa Chalchiuhtlicue en el cuadrante superior izquierdo. Códice borbónico. 1562-1563. México. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Para encontrar el germen de ambas historias debemos trasladarnos a la antigua Mesopotamia, donde durante la Tercera Dinastía de Ur se recogió la narración más arcaica del Diluvio en el episodio XI del poema de Gilgamesh, escrito hacia el 2100 a.C. En dicho relato se narra cómo los dioses enviaron un diluvio para destruir el mundo. Ziusudra (Utnapishtim para los babilonios o Atrahasis para los acadios), único hombre justo y bueno, fue advertido y guiado para construir un arca en la que salvar a su familia y a todas las especies animales. El diluvio cristiano y el hinduista adaptaron esta historia a su propia cultura y creencia.

TABLILLA GILGAMESH
La tablilla del Diluvio. Fragmento de una tableta de arcilla. Neoasirio. Epopeya de Gilgamesh, tablilla 11. Foto crédito: Wikimedia Commons.

EL RELATO SOBRE MATSYA Y MANU

La versión más antigua del relato de Matsya y Manu es de origen védico y se recoge en el Shatapatha Brahmana, prosa religiosa escrita en sánscrito durante la primera mitad del I milenio a.C. La historia narra cómo el pececillo Matsya implora al rey Manu para que lo proteja, quien acepta depositándolo en un recipiente. El pez comienza a crecer, por lo que el rey lo traslada a una charca en la que pueda aumentar de tamaño libremente. Pero sigue creciendo, por lo que lo transfiere al océano. Matsya le revela entonces que va a acontecer un gran diluvio y que debe construir una nave y atarla a su cuerno para que pueda guiarlo. La nave termina encallando en una montaña, interpretada habitualmente con el Himalaya, y la raza humana se inicia de nuevo.

MATSYA CHARCA
Dibujo de Matsya en la charca frente al rey de los grávidas. Manaku. 1700-1760. Foto crédito: Wikimedia Commons.

El relato se recoge más tarde en la epopeya Mahabharata, siguiendo la misma línea, pero en este caso, el pez le especifica que debe introducir en el barco a los Siete Sabios y la semilla de todos los seres vivos. Además, al final del relato, el pez se revela como Brahma.

Serán el Matsya-Purana y el Bhagavata-purana, poemas religiosos y enciclopédicos del siglo III d.C. y el siglo XI d.C., quienes identifiquen la figura del pez con Matsya, primer avatar del dios Vishnu, y a Manu con el rey de los drávidas. El primero narra que, mientras Manu realizaba penitencias al pie de los montes Malaya, se le apareció Visnhu en forma de pez para advertirle que un diluvio iba a anegar la tierra. Al igual que en las otras versiones, el animal va aumentando de tamaño, pero en este caso, el rey no construye su barco, siendo éste donado por los dioses. Cuando el diluvio comienza, el rey ata el barco mediante la serpiente cósmica al cuerno de Matsya, quien les guía y protege. Cuando la inundación remite, el barco queda varado en la cima de los montes Malaya.

MANU SIETE SABIOS
Manu y los Siete Sabios en la barca arrastrada por Matsya. 1890. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Ocho siglos más tarde, el Bhagavata-purana, recogerá una variante de esta historia que sintetiza todas las versiones anteriores. Sin embargo, el relato tiene un final diferente. Una vez que el diluvio ha terminado y que Matsya ha protegido a Manu y ha transmitido a los Siete Sabios el conocimiento más elevado que servirá para el próximo ciclo de vida, el dios se prepara para enfrentarse con el demonio Hayagriva. Este ser había robado los Vedas durante el bostezo de un somnoliento Brahma. Visnhu se percata de ello y se dispone a recuperarlos con la forma de su avatar Matsya. Así, mata al demonio que se encontraba escondido dentro de una caracola en el fondo del océano y devuelve los Vedas a Brahma, quien tras el diluvio ha despertado de su sueño para reiniciar la creación de nuevo. Otros Puranas como el Agni-Purana o el Garuda-Purana mencionan en mayor o menor medida la historia de Matsya y Manu.

VISNHU DERROTA DEMONIO
Visnhu derrotando al demonio y devolviendo los Vedas a Brahma. Anónimo. 33 cm X 25,2 cm. Gouache. Foto crédito: Wikimedia Commons.

LA HISTORIA DEL ARCA DE NOÉ

Los hechos del Diluvio Universal cristiano se recogen en los capítulos 6-9 del Génesis, primer libro de la Biblia que data del siglo IV-V a.C. La historia comienza cuando Dios, viendo la maldad del ser humano, se arrepiente de su creación y determina exterminarla junto al resto de seres vivos. Sin embargo, decide salvar a Noé, descendiente de Set, al ser el único hombre bueno y justo en la tierra.

Dios anuncia a Noé que va a destruir todo signo de vida en la tierra debido a la perversión y maldad del ser humano. Para ello enviará un gran diluvio que anegará por completo el mundo entero y borrará todo signo de vida en la tierra. Le encomienda entonces a construir un gran arca de madera de tres plantas con cámaras en las que alojar a su familia y a una pareja de cada especie animal existente en el mundo. La dimensión de esta nave debía de ser de 135 metros de largo, por 22,5 de ancho y 13,5 de alto, y tenía que estar calafateada al interior y al exterior. Le aconseja además, almacenar alimento suficiente para todos y le anticipa que sellará con él una alianza.

EL ARCA DE NOÉ
El Arca de Noé. Theodore Poulakis. Segunda mitad del siglo XVII. Témpera y pan de oro sobre tabla. 1 cm X 63,5 cm. Instituto Helénico de Estudios Bizantinos y Post-Bizantinos en Venecia. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Noé procedió a obedecer las órdenes divinas y cuando llegó el diluvio entró en el arca con su familia y el resto de animales. Llovió durante cuarenta días y cuarenta noches hasta sobrepasar en siete metros las cumbres más altas del mundo. El arca quedó flotando y desapareció todo rastro de vida en la tierra.

Entonces, Dios hizo que el viento soplara y el nivel del agua comenzó a bajar. Al cabo de 150 días el arca encalló en el monte Ararat. Noé soltó un cuervo, que retornó por no encontrar tierra firme. A continuación, soltó una paloma que, al igual que el cuervo, regresó. Tras siete días, soltó de nuevo a la paloma, la cual volvió portando una ramita de olivo en el pico. La tierra se estaba secando. Esperó de nuevo siete días, liberó de nuevo al ave, y esta vez, no regresó.

PALOMA ARCA
Paloma volviendo al arca. Detalle de vitral De la Iglesia de San Wilfred en Lincoln, Reino Unido. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Cuando la tierra estaba ya bien seca, Dios impelió a Noé a abandonar el arca acompañado de su familia y del resto de seres vivos para que comenzaran a repoblar la tierra. Noé construyó un altar en honor al Señor y realizó un holocausto. Dios bendijo a Noé y a sus descendientes, estableciendo un pacto por el que se comprometía a no volver a exterminar a todos los seres vivos mediante un diluvio. La aparición de un arco iris selló dicha alianza y sirvió como señal futura del pacto.

HOLOCAUSTO NOÉ
El Pacto. John Martin. 1843. Óleo sobre lienzo. 71 cm X 90,5 cm. Instituto de Arte de Chicago. Foto crédito: Wikimedia Commons.

ICONOGRAFÍA HINDUÍSTA Y CRISTIANA DEL DILUVIO

La iconografía del Diluvio Universal cristiano es muy abundante, siendo uno de los primeros temas que se incorporó a su repertorio. Los diferentes episodios de la narración se representaron de forma aislada o conjunta, empleando todo tipo de técnicas artísticas y medios. En contraposición, la iconografía hinduista tendrá un repertorio mucho más reducido, destacando sobre todo el enfrentamiento entre Vishnu y Hayagriva, y la consecuente recuperación de los Vedas.

En cuanto a los episodios previos al Diluvio, el arte hinduista apenas se centrará en este momento, mostrando de forma esporádica el instante en que Manu recoge al pececillo o en el que éste crece necesitando un mayor espacio del que dispone. La iconografía cristiana será más rica en escenas prediluvianas. El anuncio de Dios a Noé no gozó del éxito de otros episodios de la historia, y habitualmente se acompañó de pasajes futuros del relato. El Señor se suele mostrar como un haz de luz que se proyecta sobre un piadoso Noé que recibe la noticia sumisamente. Es habitual la introducción del arca en la escena. Este recurso no hace más que reforzar la importancia de la nave como símbolo de la Iglesia cristiana. La composición se podía enriquecer, además, con la presencia de los animales en procesión.

ANUNCIO DE DIOS
El arca de Noé. 1628. Roelant Savery. Óleo sobre lienzo. 1,74 m. X 2,12 m. Museo Nacional de Polonia en Varsovia. Foto crédito: Wikimedia Commons.

También es frecuente la representación del momento en que Noé y sus familiares construyen el arca. Numerosos fueron los estudios que pretendieron justificar cómo toda la fauna del mundo pudo entrar en el arca, y cuáles fueron los métodos y sistemas empleados para la ejecución de la nave. Además, estas escenas pueden aportar datos muy valiosos para la historia de la construcción, ya que a veces, muestran herramientas, medios auxiliares e incluso técnicas constructivas contemporáneas a la obra. La versión hinduista carece de un paralelo representativo de este episodio, quizás influido por el Matsya-Purana en donde Manu no construye el barco, sino que lo recibe como regalo de los dioses.

CONSTRUCCIÓN DEL ARCA
Construcción del arca de Noé. Maarten de Vos con impresión de Johann Sadeler. 1586. Grabado sobre papel. 20,4 cm X 27,2 cm. Rijksmuseum. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Enorme éxito tuvo la representación de la entrada de los animales al arca. Los artistas cristianos gustaban de mostrar especies exóticas y alardeaban con su dominio técnico de la anatomía animal. La versión hinduista tampoco tendrá un paralelo de esta escena, ya que en su relato, Manu guarda únicamente la semilla de los seres vivos, lo que puede hacer más creíble la historia, pero resta posibilidades plásticas a las composiciones.

ENTRADA EN EL ARCA
Entrada de los animales en el arca. Entre 1643-1646. Manuscrito iluminado. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Donde sí podremos encontrar una fuerte similitud entre ambas iconografías será en la representación del arca o la barca flotando en las aguas. La versión cristiana ahonda en su aspecto simbólico, mostrando una construcción de grandes dimensiones, que a modo de casa de Dios flotante, traslada a los elegidos a lugar seguro, mientras la tempestad arrasa todo a su alrededor. Para reforzar el mensaje salvador de la imagen es habitual que se represente en la escena a los condenados ahogándose o buscando un elemento al que agarrarse para seguir con vida.

DILUVIO MIGUEL ÁNGEL
El Diluvio Universal. Miguel Ángel. 1509. Fresco. 2,80 m X 5,70 m. Capilla Sixtina. Foto crédito: Wikimedia Commons.

El hinduismo mostrará la barca de Manu guiada por Matsya. Será muy habitual que la serpiente cósmica aparezca como enlace entre la barca y el cuerno del avatar de Visnhu. Manu puede aparecer solo o acompañado por sus familiares o los Siete Sabios, sin mostrar referencias directas a las semillas de los seres vivos. La representación en la escena de los Siete Sabios refuerza la creencia hinduista en los ciclos de creación y destrucción del mundo, siendo los ancianos, los elegidos para transmitir el conocimiento en el siguiente período de vida. Curiosamente, los acompañantes de Noé también serán siete, su esposa, sus tres hijos y sus tres nueras, quienes, a su vez, serán los encargados de crear nuevas naciones y culturas, transmitiendo la sabiduría de Dios. De forma habitual, el mar del diluvio hindú se muestra calmo, siendo la travesía de los navegantes pacífica. Sin embargo, es habitual la introducción en la escena de alguna referencia a la lucha que acontecerá más adelante.

MATSYA DILUVIO
La encarnación del pez. Siglo XIX. Acuarela sobre papel. British Museum. Foto crédito: British Museum.

Existe un evidente paralelismo entre Manu y Noé, cuyas figuras exhiben la misma importancia dentro de sus programas iconográficos. En general, ambos se suelen representar barbados y con porte distinguido. Sin embargo, el rey drávida se puede mostrar más joven y vigoroso que el patriarca antediluviano, siendo la figura del anciano más similar a la de los Siete Sabios que acompañan a Manu. Pese a estas diferencias, ambos suelen ofrecer el mismo peso en la escena y comparten, e incluso ceden, el protagonismo del episodio. Y es que, el verdadero protagonista del relato hindú es el dios Visnhu, quien, como avatar, salva a la humanidad y recupera los Vedas para transmitir el conocimiento más elevado a los Siete Sabios. En el caso cristiano, existe el mismo mensaje salvador, pero Dios no participa de forma directa y emplea el arca como vehículo para la redención humana. La nave se convierte en una prefiguración de la Iglesia, la cual es guiada por Cristo para la salvación de los hombres.

Dentro de los episodios postdiluvianos, existe una iconografía que sorprende por la similitud mostrada. Se trata de la representación del arca encallada en el monte Ararat, en el caso cristiano, y en los montes Malaya, en el caso hinduista. Sin embargo, el resto de iconografías no presentarán más concomitancias. En el arte cristiano, abundarán las representaciones de Noé recibiendo a la paloma con la rama de olivo en el pico. Con esta escena, los artistas pretendían insistir en el mensaje de resurrección. Muy común será también la representación de la salida del arca, mostrando una variada fauna que recuerda inevitablemente a la escena de la entrada a la nave. No obstante, existirá una diferencia fundamental, ya que el acceso se reproduce de una forma más o menos ordenada, mientras que la salida se manifiesta más caótica y desordenada, llegando incluso a mostrar a algunos depredadores alimentándose de otros animales. La vida se abre camino de nuevo.

SALIDA ANIMALES DEL ARCA
Después del Diluvio, la salida d los animales del Arca. Filippo Palizzi. 1867. Óleo sobre lienzo. 1,04 m X 1,50 m. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Otra iconografía cristiana de gran éxito fue la representación del holocausto. Generalmente, se aprovecha la escena para trabajar un asunto paisajístico. El arco iris y el arca en la cima de la montaña harán su presencia y constatarán la alianza de Dios con Noé y sus descendientes.

La iconografía postdiluviana hindú se centrará en la lucha de Matsya con el demonio Hayagriva. El momento se muestra en toda su violencia, siendo habitual que el asura aparezca con la cabeza cortada o abatido por un triunfante Matsya. El avatar del dios Visnhu se suele representar mitad pez-mitad dios y porta los atributos que le son comunes a esta deidad. Los Vedas se reproducen con distintas apariencias y pueden ser sostenidos por Visnhu o aparecer junto a los Sabios o Brahma, en referencia a su entrega para el comienzo de un nuevo ciclo. Es habitual que la composición de la escena se complete con la introducción de un paisaje al fondo de la imagen.

MATSYA ENCARNACIÓN VISHNU
Matsya la primera encarnación de Visnhu. Mahesh. 1745. Acuarela y oro sobre papel. 19,4 cm X 28,8 cm. Museo de arte de San Diego. Foto crédito: Wikimedia Commons.

Con esta impetuosa lucha terminamos este recorrido por la iconografía diluviana del cristianismo y el hinduismo. Dos religiones que adaptaron la misma historia a sus propias creencias y formas de entender la vida, empleando, sin embargo, igual herramienta, el arte.

Publicado en: Qué curioso...

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