Durante los últimos siglos del Antiguo Egipto, Alejandría continúa erigiéndose como ciudad clave, y sus tumbas monumentales se asientan como la tipología funeraria más representativa. A partir del siglo II a.C. se evidencia la introducción de elementos egipcios en las formas decorativas de estas tumbas, logrando una mayor fusión entre lo griego y lo egipcio. Con la conquista de Roma, la tendencia no se revierte, añadiéndose además, motivos puramente romanos.
A lo largo de este artículo de un paseo por…, analizaremos estas estructuras funerarias, cerrando así, una tema que ha abarcado la redacción de trece artículos. Un viaje apasionante que llega a su fin, y nos ha llevado a visitar diferentes ámbitos de la geografía egipcia.
LAS TUMBAS MONUMENTALES ALEJANDRINAS DE LA ISLA DE PHAROS
Durante el siglo II a.C. y hasta la conquista de Egipto por Roma, Alejandría continúa siendo una de las ciudades más influyentes del mediterráneo. Pese a la preeminencia cultural griega, la iconografía egipcia va introduciéndose en la decoración de las tumbas monumentales alejandrinas, quizá como consecuencia del peso de la tradición mortuoria del país del Nilo. Las divinidades egipcias prevalecen sobre las griegas, y la arquitectura se va vistiendo de un lenguaje que fusiona elementos griegos y egipcios. La necrópolis de Anfushy en la isla de Pharos, será el lugar que lucirá los ejemplos más destacados.

Las tumbas I y II de dicha necrópolis son el resultado de la adición de elementos decorativos egipcios a una estructura precedente de tipo kline. La decoración ilusionista de modelos previos es abandonada en favor de adornos egipcios, como el ajedrezado, recurso usado frecuentemente en la decoración muraria palaciega del país del Nilo. Se muestran las coronas Sejenty, Hemhem y Shuty entre el ajedrezado, aludiendo a la realeza y elevando, por lo tanto, el estatus de los ocupantes de la tumba.

La decoración de la tumba II incluye además, pintura de carácter figurativo en las que se representa el rito mortuorio egipcio. Los dioses egipcios se incorporan sin reticencias al panteón heleno, y algunos de ellos, como Isis y Serapis, ocupan incluso lugares de honor. Aunque los ropajes, las posturas y el estilo pictórico nos remiten a modelos egipcios, los artistas tendieron a sustituir el zoomorfismo por un antropomorfismo acomodado al gusto griego. El empleo de esfinges de alabastro sobre pedestales, soluciones ya ensayadas en Moustapha Pasha, ayudan a egipcializar la construcción.

La tumba V, a diferencia de la I y II, parece haber incorporado el repertorio decorativo egipcio desde el comienzo de su construcción. El klinai se sustituye por bancos corridos excavados en la roca y aparece el precedente de las losas de cierre de loculli mediante naiskos. Este recurso se generalizará durante el dominio romano bajo la forma de edículos.
En esta tumba destaca la decoración pictórica de los loculli de las salas funerarias, donde se alternan las columnas dóricas con especies vegetales como palmeras, árboles de hoja caduca, arbustos y plantas acuáticas. El locullus se convierte así en un jardín idílico, remanente de la arquitectura ilusionista precedente. El naisko de la antesala muestra una elaboración y ejecución exquisita, imitando a la perfección una naos egipcia. Este edículo ejemplifica la fusión artística de las culturas griega y egipcia.

Las novedades formales encontradas en la Isla de Pharos no se reducen a la necrópolis de Anfushi. En la tumba I de la necrópolis de Ras el Tin, aparecerá por primera vez un elemento arquitectónico que triunfará con posterioridad en época romana, el arcosolio. De esta forma el kline se sustituye por este nicho cuya influencia y proyección ha sido fundamental en la arquitectura funeraria occidental.
EVOLUCIÓN TRAS LA CONQUISTA ROMANA
En el año 30 a.C., tras la derrota y suicidio de Cleopatra VII y Marco Antonio, Octavio anexionó Egipto como provincia de su imperio. Los romanos impusieron un control absoluto de la región, instituyendo su propia ley y suplantando muchas tradiciones nativas.
La estructura social y administrativa sufrió escasas variaciones, y se mantuvieron la mayor parte de las instituciones ptolemaicas previas. El status de las ciudades egipcias cambió, y Alejandría disfrutó de la mayor parte de las concesiones. La marcada segregación social se mantuvo bajo una nueva jerarquía romana, aunque con el tiempo, esta rígida estructura sería cuestionada.
En el ámbito cultural, Alejandría mantuvo una base griega a la que se añadieron elementos puramente romanos. Las diversas prácticas religiosas mantuvieron la mayor parte de sus privilegios y se añadió el culto imperial de manera oficial. Ello favoreció una transición sosegada, adaptando el culto funerario romano sin evidentes rupturas. El panteón egipcio conservará su imagen nativa. La principal deidad egipcia en época romana será Isis, siendo Osiris, Neftis, Anubis, Thot y Ma´at, otras deidades predilectas de sus rituales mortuorios. La escena más representada será el difunto como momia sobre un féretro de leones flanqueo por deidades, buscando replicar modelos del Antiguo Egipto.

El ritual funerario romano abandonará el uso del kline en las cámaras funerarias y del pozo en el patio. La inhumación sin embalsamiento y la cremación fueron las prácticas más habituales, dejando la momificación en un plano secundario. Los loculli griegos tuvieron continuidad en esta época, pero a diferencia de la cultura helena, los nichos mostrarán una planificación previa ordenada. Además, la losa de cierre de estas tumbas se dotará de inscripciones con dedicatorias a las divinidades y datos del difunto. También se incorporarán elementos nuevos de origen romano. Uno de los más relevantes fue el sarcófago, dispuesto como elemento independiente o excavado en la propia roca. El arcosolio, además, tendrá un gran éxito, empleándose de forma extensiva.

Los romanos tendieron a continuar la línea teatral e ilusionista de sus predecesores ptolemaicos, imitando la arquitectura de los vivos en los espacios subterráneos destinados a los muertos. En esta línea se encuentra la introducción en el programa de la sala en forma de triclinio. Dicha sala imitaba un comedor romano y se empleaba en la celebración del silicerno, banquete funerario que se practicaba durante los rituales funerarios y conmemorativos del difunto.
Las tumbas alejandrinas de época romana podían ser de nueva planta, o ampliaciones y reutilizaciones de estructuras previas. Ello genera una gran heterogeneidad formal y estilística que dificulta su clasificación tipológica.
LA GRAN CATACUMBA DE KOM EL-SHOQAFA
Ubicada al sur de la ciudad, cercana a la Columna de Pompeyo, se ubica la excepcional y afamada Gran Catacumba de Kom el-Shoqafa erigida entre los siglos I y II. Esta proeza de arquitectura excavada en roca representa la perfecta fusión de la tradición estilística grecorromana y egipcia. Su ejecución muestra un elevado grado de sofisticación tecnológica, que eleva su interés más allá de lo meramente artístico.

La gran catacumba se compone de una superestructura, destinada a capilla funeraria, y una subestructura, en la que se desarrolla el ritual funerario y el enterramiento. La transición entre el ámbito epigeo y el hipogeo, se realiza de forma abrupta, con una marcada verticalidad, gracias a una escalera de caracol integrada en un pozo de luz que enlaza ambos ámbitos.

El programa desarrollado bajo tierra se distribuye en dos cotas diferentes, ubicándose los enterramientos en el nivel inferior y los usos complementarios en el superior. El primer espacio que encontramos tras la escalera es una doble exedra pavimentada con alabastro. La luz captada por el pozo de las escaleras penetra en este espacio e incide sobre el suelo, generando bellos efectos lumínicos. Tras atravesar este espacio se llega a la rotonda, espacio de planta circular rodeado de un deambulatorio columnado.

La tumba principal se ubica al final del eje principal exedra-rotonda-tumba, tras una escalera descendente que invita al recorrido ritual y visual de la tumba. Ello nos recuerda inevitablemente a tumbas egipcias previas, en las que se realiza un camino axial descendente hasta llegar al lugar más sagrado del enterramiento. Se desconoce quién fue enterrado en la tumba principal, pero todo sugiere que su propietario ostentase un alto estatus social. Alrededor de esta tumba se ubican el resto de enterramientos desarrollados en loculli.

En perpendicular a este eje principal se desarrolla la sala del triclinio, espacio añadido al programa de las tumbas alejandrinas para satisfacer la celebración de los ritos mortuorios romanos. La sala de forma cuadrangular se sustenta por cuatro columnas alrededor de las cuales se instalaron tres lechos. La disposición en forma de “U” permitía a los comensales conversar cómodamente. El techo circunscrito a los cuatro pilares se encontraba más elevado, enriqueciendo el espacio al generar varias alturas que rompían la monotonía. Durante la celebración del silicerno, la sala se iluminaba y las camas se vestían con colchones, cojines y textiles de ricos colores generando un ámbito amable y acogedor.
El esquema de la tumba responde a modelos romanos, luciendo forma cruciforme en planta. La decoración arquitectónica, sin embargo, bebe de modelos egipcios. Los bellos relieves muestran discos solares flanqueados por Horus en forma de halcón, frisos con dentículos, cornisas en gola, etc. En los nichos de la tumba se ubicaron una estatua masculina y otra femenina con vestimenta y postura egipcia, cuyos rostros reflejan con claridad el desarrollo de la retratística romana. Basándose en su diseño, los especialistas han datado la tumba en período Flavio.

La decoración escultórica de Kom el-Shoqafa es la más extensa y completa de todas las tumbas alejandrinas. Sarcófagos y relieves plantean programas iconográficos que adecúan su narrativa a la composición arquitectónica del conjunto. El resultado, de innegable belleza, ha llegado a nuestros días para asombrar a su visitante.
TUMBA TIGRANE
Pese a su reducido tamaño, esta tumba del siglo II, destaca por su estado de conservación. La construcción se compone un vestíbulo central que da acceso a una sala con loulli y a una cámara funeraria con tres tumbas triclinio bajo arcosolios. Construida en el noreste de la ciudad, fue trasladada al parque arqueológico de Kom el-shoqafa, donde se ubica actualmente.

Su programa pictórico es el más extenso de las tumbas alejandrinas y muestra un excelente estado de conservación, convirtiendo esta tumba en ejemplo excepcional de su arquitectura funeraria. La decoración de la cámara funeraria muestra una acertada fusión de motivos grecorromanos y egipcios. Esta fusión es inequívoca al comprobar que ninguno de los dioses representados, a excepción de Horus, muestra su forma convencional egipcia.

La iniciación isíaca es el tema central del programa iconográfico, lo que no nos debe extrañar, dada la aceptación que tuvo la diosa Isis en el mundo heleno y romano. La diosa se posicionó como principal deidad femenina de Alejandría, y sus ceremonias mistéricas fueron recogidas por Apuleyo en su obra Metamorfosis, unas décadas más tarde de la construcción de la tumba.
TUMBA STAGNI
Esta tumba de origen ptolemaico, fue renovada y ampliada en periodo romano. Se construyó dentro de un amplio complejo funerario compuesto por tres grandes hipogeos en la necrópolis oeste de la ciudad, pero fue trasladada al parque arqueológico de Kom el-Shoqafa, al igual que la tumba Tigrane. La conservación de sus pinturas no es buena, ya que el agua inundó sus estructuras.

La construcción muestra una evidente fusión estilística en su programa arquitectónico y decorativo, integrando elementos ptolemaicos, romanos y egipcios. La fachada de la tumba adopta la forma de una naos de origen griego, y al igual que en tumbas de períodos precedentes, manipula la perspectiva mediante ciertos recursos que generan efectos ilusionistas. Así, mediante la ligera inclinación de la cornisa y el friso, se consigue realzar el alzado, intensificando su monumentalidad.
La asociación estilística es evidente también en el programa iconográfico de la tumba, donde la diosa Isis-Afrodita se muestra como protagonista principal del mismo. Así, aunque el léxico iconográfico de la diosa responda a modelos egipcios, su formalismo deriva de patrones romanos.
LA TUMBA DE LOS JARDINES DE ANTONIADIS
Datada a finales del siglo I a.C. y disociada de cualquier necrópolis, consta de seis estancias alrededor de un patio con un doble eje axial. Destaca la esmerada decoración con trampantojos y escudos esculpidos, motivo que obtuvo un gran éxito. La sala kline, de escasa profundidad, potencia la axialidad gracias a la simetría de sus pseudo edículos ricamente adornados. El conjunto nos recuerda a los ejemplos teatrales estudiados en el anterior artículo.

La influencia de la arquitectura monumental alejandrina se hizo sentir más allá de sus fronteras. Aunque en el interior del país el peso de las tumbas alejandrinas fue modesto, ciñéndose a las ciudades más helenizadas del norte del país como Plinthine o Marsha Matruh entre otras, su influencia en el ámbito mediterráneo fue mucho mayor. Las regiones orientales mostraron una mayor aceptación de las formas alejandrinas, influyendo en el desarrollo de sus tumbas romanas y cristianas. Este hecho no debe sorprendernos, ya que en el momento en el que San Marcos porta la tradición cristiana a Alejandría, ésta era la tercera ciudad más grande del ámbito mediterráneo, superada únicamente por Roma y Constantinopla.
Con este artículo, finalizamos un largo viaje que nos ha llevado a recorrer las principales tipologías funerarias que se desarrollaron durante milenios en el Antiguo Egipto. Trece artículos, que han pretendido acercar al lector, diversas y bellas arquitecturas que han influido en la cultura oriental y occidental hasta nuestros días.